jueves, 9 de enero de 2014

Transoceánico

Y el mar, el dulce mar tan trágico,
a su propia distancia sometido,
sabrá dejar escrito
que el viaje nunca fue nuestro tesoro.
Luis García Montero.


Tengo dos relojes en una de las paredes de mi casa. Uno marca esta hora, exacta; el otro, seis horas menos.

Mientras me preparo la comida te imagino desperezándote, sepultada bajo kilos de mantas polares, de esas de pelo tan suave como tu piel. Como, y jugando con los cubiertos te veo refrescarte en el baño, lavarte los dientes y vestirte con cinco capas de ropa, abrir las cortinas y contemplar una blancura espesa y limpia. Yo recojo los platos, y fregándolos te diviso desde lejos retirando la nieve de la entrada, empuñando la pala con decisión y gracilidad, resbalándote graciosamente sobre el suelo helado. Tú actúas todo el rato con normalidad, no te sientes observada, pero yo no puedo parar de pensarte.
Paso la tarde en el trabajo viendo tu película diaria: te presiento saliendo de casa y dirigiéndote al barrio latino, escucho tu voz farfullar unas palabras en italiano con acento canadiense, te veo mezclarte en la diversidad de la gente encajando en medio de todos como una pieza esencial, llegar a tu oficina, desprenderte de cuatro capas y quedar perfecta. Mis horas de rutina pasan lentas y letales, mis horas de soñarte son los paraguas de los días de lluvia.
Después vuelvo al piso cabizbajo, renqueando entre la multitud anónima sin pedir disculpas cuando choco contra alguien, porque en verdad no veo por donde voy, mis pies pisan otro continente, mi cuerpo está volando tras mi mente.
Enciendo la tele porque el silencio me vuelve aún más loco, repito el proceso del mediodía pero esta vez son las luces de la tarde las que juegan a crear sombras en tu rostro, cada día más borroso. Sentado en el sofá, miro el televisor sin verlo, y por el rabillo del ojo me llegan las pulsaciones de los relojes, indicándome que acabaste la jornada, que conduces entre la nieve volviendo a casa, que tal vez estés abriendo el buzón en este momento y recogiendo otra carta con un sello de muy lejos. Con este dolor desgarrado y moribundo, te imagino arrojándola a algún cajón sin fondo, convertido en tu caja de Pandora, donde hará compañía a cientos de otras anteriores, firmadas por un remitente cansado que se muere de esperar.
Sin que tú lo sepas, monto guardia desde este lado del planeta, me paso mi noche en vela fantaseando con cómo estarás tú, si habrás quedado para salir, si verás una película, si habrá alguien que te prepare la cena y te caliente la cama, si me echarás de menos, si pensarás en mí. Sin que tú lo sepas yo estoy contigo, y en mi vigilia te extraño como un preso añora la libertad, y sujeto los barrotes de este lugar como si fueran las agujas del reloj a las que quiero dar marcha atrás, para tratar de coincidir en espacio y tiempo contigo, para dejar de soñar con barcos que cruzan el océano.
Acaba la noche y amanece otro día sin luz, pero en tu reloj brillan aún muy altas las estrellas. Tu respiración durmiente me acompaña a la calle, susurro en voz baja tu nombre pero el hechizo jamás hace efecto; el metro se lleva la sombra que queda de mí.
Y todo vuelve a empezar.

Tengo dos relojes en una de las paredes de mi casa, y un tercero debajo de la almohada que cuenta las horas incontables que llevo malviviendo sin ti.

14 comentarios:

  1. Es de los relatos que más me ha gustado, y encima precedido por García Montero...

    Me alegro de haber descubierto este sitio = )
    Un abrazo

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    1. A mí me alegra aún más :)
      Me llena mucho que te haya gustado, muchas gracias!
      Un abrazo.

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  2. Me gusta tu forma de contar las horas y contarnos las horas...
    Lo ideal es cuando a ratos los dos relojes marcan la misma hora, lo corriente cuando los husos internos se alejan, lo triste cuando existe un tercer reloj.
    Pero lo peor para mí es cuando ya no hay ninguno y no nos hemos acostumbrado aún y sabemos que nunca nos acostumbraremos.
    Así lo contó y lo cantó Brassens ;)
    http://www.paroles-musique.com/paroles-Georges_Brassens-Le_22_Septembre-lyrics,p7984
    "Et c'est triste de n'être plus triste sans vous"
    Veo que la lechuza sigue ululando :)
    Abrazote

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    1. Pues sí, y los tres relojes de esta historia parecen estar destinados a pararse, y acabar con las agujas dispuestas en horas distintas. O se les renuevan las pilas o mueren...
      Me ha encantado la canción, es muy bonita, me gustan estas líneas:
      "Je montais jusqu'au ciel pour suivre l'hirondelle
      Et me rompais les os en souvenir de vous..."
      En francés todo suena tan bien (bueno, la última frase suena muy triste, pero aún así suena bella).
      Gracias por leerme, la lechuza siempre ulula y vuela, está dentro de mí :) :) :)
      Mil besos!

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  3. Desconocía esta faceta relatista :-) me has metido en la historia y he sentido la nostalgia, el paso del tiempo y el mirar por la ventana pensando que quién quieres está en la otra punto del mundo...tal vez esa persona también tenga la cabeza en otro sitio.

    Los corazones no entienden de distancias.

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    1. ¡Si la desconocías es porque el dado y el azar siempre te guían mal!jaja :) Para nada todo lo que escribo es estrictamente autobiográfico.

      Tal vez la tenga en otro sitio,pero tal vez no sea en el sitio correspondido. Las distancias aprietan pero tal vez a veces no ahogan...a vecess.
      ¡Gracias por leerme!

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  4. Tantos años sentí ese reloj que mi piel era la del personaje. Gracias por llegar tan pronfundo, por esa sensibilidad que hace que los demás podamos sentir el minutero, el frio polar, la almohada, tus mantas que abrigan todos los corazones del planeta. Espero pronto retomar mi blog, gracias por el impulso de tus palabras, besos desde la distancia y que nunca pare nuestro reloj. Pedro

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    1. Me apena y me conmueve que tuvieras esa piel, pero siempre digo que cualquier cosa que se sintió es buena, y debemos agradecer haberla sentido. Yo te doy las gracias por conmoverme con tus palabras y por estar tan presente.
      Te animo a retomarlo! Instagram se te queda corto Pedro, tienes que publicar más todo eso que tienes dentro, y tus maravillosas fotografías, viajes y cuadros. Espero impaciente.
      Un abrazo enorme, el reloj nunca parará :)

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  5. Patricia, yo he viajado bastantes veces por razones de trabajo a países lejanos y siempre he llevado en mi reloj la doble hora: la del país en el que me encontraba en la esfera analógica y la de mi gente en la digital. Así sabía (o imaginaba, como tan bien describes tú) lo que estarían haciendo ellos en cada momento. Por eso me he sentido tan identificado al leer tu texto, que tiene el mérito añadido de que lo narras desde el sexo contrario, lo cual no es fácil :) Besico con un desfase horario de apenas unos segundos (suponiendo que andes por tierras murcianas :)

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    1. No sé en qué trabajarás tú ni en qué trabajaría tu padre, pero me dais ¡mucha envidia! (sana).
      Es precioso que hicieras eso con los relojes, creo que debe ser casi inevitable hacerlo, una especie de forma de sentir seguir con ellos aún en la distancia, ¿verdad? Como tener un cierto control.
      Me alegro de que te haya gustado, muchas muchas gracias Diego, y un beso con segundos desfasados desde Lorca para ti!

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  6. Esto es porcelana viva: plata latiendo. Calidad, claridad, color,...
    Impresionante porque impresiona al lector (por lo menos a éste).

    "Mis horas de soñarte son los paraguas de los días de lluvia". Esa frase es para enmarcar con un marco de colores.

    "En tu reloj brillan aún muy altas las estrellas": ¡¡piropazo con clase!! :-DD

    Si es verdad que deja un sabor amargo, pero eso es porque consigues que se sienta lo que has escrito.

    Formidable. No soy quien para juzgar, solo puedo aplaudir.

    Gracias por compartirnos estas cosas.

    Tus capacidades brillan muy altas, pero cercanas estrellas. Sigue brillando y siempre a más, por favor ;-)



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    1. Si es que yo no sé que responderte a estas preciosidades que me dices!poeta! ;D :D :D :D
      Gracias por reverdecer mi tinta cuando lo necesito (la literaria y la matemática), te lo debo y lo sabes. Y gracias aún más por leerme y valorarme, hoy brillaron poco mis estrellas pero salí a nuestra ciudad y encontré alguna por ahí muy alta, gracias por recordármelo.
      :)

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  7. Un texto lleno de emociones que transmites en cada párrafo.

    Un saludo

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    1. Gracias mil por pasarte y leerme, me alegra mucho que te transmita.Saludos!

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